Hipérico, para qué sirve

El consumo del hipérico es muy antiguo y ya Hipócrates cita su uso como analgésico y contra la ansiedad, así como Plino el Viejo (siglo I d.C.) y Galeno. Además, en la edad antigua se creía que incluso su aroma alejaba a los malos espíritus, por lo que cuando en una ciudad se desencadenaba una epidemia, sus habitantes quemaban ramas de hipérico como sahumerio o las colgaban en los dinteles de las puertas como protección.

El hipérico se utilizaba para curar las más diversas enfermedades, entre ellas lo que era dado en llamar “melancolía”, que San Isidoro de Sevilla describió como “angustia del alma, acumulación de espíritus demoníacos, ideas negras, ausencia de futuro y una profunda desesperanza”, definición que correspondería a lo que hoy conocemos como depresión.

El hipérico florece a partir de mayo con flores de un brillante color amarillo oro. Es una planta herbácea de la familia de las hipericaceae, que suele crecer de forma silvestre al borde de los caminos y en ambientes soleados y secos.

Hipérico propiedades

A mediados del siglo XX la investigación científica vuelve a centrarse en su acción beneficiosa sobre los estados de ánimo decaído.
Hoy en día sabemos que el hipérico, con una compleja composición química, es eficaz contra el desánimo y las depresiones, debido a su acción sobre distintos neurotransmisores, sustancias químicas que nuestro cuerpo produce y que están íntimamente relacionadas con las emociones y el estado anímico.

El hipérico puede constituir una ayuda natural, pero la depresión es una enfermedad común que puede llegar a ser grave por lo que debe ser siempre diagnosticada, controlada y tratada por un médico que establecerá el tratamiento que considere más adecuado en cada caso.

La venta y el autoconsumo del hipérico (o hierba de San Juan, como también se le conoce) no trata de suplir o evitar a un diagnóstico de un psicólogo o médico.

Es una buena ayuda para momentos y decaimientos concretos y controlables. En nuestra herboristería lo tenemos en formato pastilla y gotas.

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